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¿Qué es la Ley de Segunda Oportunidad?

Esta nueva Ley tiene por objetivo conseguir que las personas físicas que por distintas causas, profesionales, laborales, económicas, o personales, se encuentren en una situación de endeudamiento grave, puedan remediar la misma, mediante lo que se llama la concesión del “Beneficio de la Exoneración del Pasivo Insatisfecho”, o lo que es lo mismo, mediante la cancelación de las deudas, para que de este modo, la persona pueda rehacer su vida personal y profesional.

Es decir, esta Ley permite que una persona física, a pesar de un fracaso económico empresarial o personal, tenga la posibilidad de encauzar de nuevo su vida e incluso emprender algún nuevo negocio, sin tener que arrastrar por siempre una losa de deuda que nunca podrá satisfacer.

Fases de la Segunda Oportunidad

1. Estudio de Viabilidad

Antes de nada, es necesario aportar documentación personal y económica que nos permita evaluar tu caso concreto para ofrecerte la mejor solución legal.

2. Mediación

Una vez tenemos toda la documentación necesaria, iniciamos la presentación del acuerdo extrajudicial de pagos a los acreedores. Este punto es clave para alcanzar nuestro objetivo: un acuerdo con los acreedores que suponga una reducción de la deuda de al menos el 50% y un plan de pagos cómodo que facilite la continuidad de la actividad.

3. ¿Y si no llegamos a un acuerdo?

En caso de no llegar a acuerdo por el quorum legal previsto, iniciamos el concurso consecutivo en el Juzgado con el fin de liquidar el patrimonio, dejando tus deudas a cero y sin responsabilidad alguna.

Tanto personas naturales como emprendedores pueden acogerse a la ley de Segunda Oportunidad,
puesto que es un mecanismo dirigido, principalmente, para personas naturales, tanto si son empresarios (o autónomos) como si no.

Esto supone una clara novedad, ya que, hasta ahora, sólo las empresas contaban con un vehículo legal claro para pedir la novación o exoneración de sus deudas, como es el concurso de acreedores.

Por lo tanto, esta ley beneficia a particulares y autónomos bien hayan sufrido un cambio drástico o imprevisto en su equilibrio ingresos-gastos, o bien hayan fracasado en su aventura empresarial. Anteriormente, las personas naturales, empresarios o no, respondían de sus deudas con su patrimonio presente y futuro.

El pago de los créditos contra la masa es parte de la actuación de buena fe del deudor. Por lo que en todos los casos es conveniente su pago. Si el deudor no hubiera podido pagar los créditos privilegiados, la ley de segundad oportunidad establece otra alternativa para obtener el beneficio de exoneración. Así, se establece que el deudor puede disfrutar del beneficio de la exoneración si cumple los siguientes requisitos:

  1. Aceptar someterse a un plan de pagos respecto a las deudas no satisfechas. Este plan será aprobado por el Juez y tendrá una duración máxima de cinco años, sin intereses.
  2. Cumplir con el deber de colaboración con el Juez del concurso y con la Administración Concursal.
  3. No haber obtenido este beneficio, dentro de los diez últimos años.
  4. Que no haya rechazado dentro de los cuatro años anteriores a la declaración de concurso, una oferta de empleo adecuada.
  5. Que conste, de forma expresa, en la solicitud de exoneración del pasivo insatisfecho, que la obtención de este beneficio se hará constar en la sección especial del Registro Público Concursal. Este registro debe contar con la posibilidad de acceso público por un plazo de cinco años.

La solicitud de exoneración del pasivo insatisfecho se debe presentar ante el Juez del Concurso. Una vez finalizada la liquidación del patrimonio, el Administrador Concursal presenta el informe final sobre rendición de cuentas. La Ley de segunda oportunidad establece que debe ser el propio deudor el que solicite el beneficio, es decir no se concede automáticamente, por lo que es muy conveniente contar con un abogado especialista que controle los plazos.

Conforme establece la Ley de Segunda Oportunidad, pueden disfrutar de este beneficio aquellos que sean considerados deudores de buena fe. Se entiende que un deudor es de buena fe cuando se cumplan los siguientes requisitos

  1. Que el concurso no haya sido declarado culpable.
  2. Carecer de determinados antecedentes penales.
  3. Haber celebrado, o al menos intentado celebrar un acuerdo extrajudicial de pagos. Si no se ha hecho, como luego veremos, será necesario pagar, al menos el 25% de los créditos ordinarios.
  4. Que el deudor haya pagado los créditos contra la masa (los del propio concurso, es decir los honorarios del abogado y la retribución del administrador concursal fundamentalmente). Así como los créditos concursales privilegiados (fundamentalmente los de la hacienda pública y la seguridad social).

La Ley establece que también podrán disfrutar del beneficio, con carácter especial, los deudores que hubieran incumplido el plan de pagos no exonerados. En este supuesto es necesario demostrar un esfuerzo sustancial en su intento de cumplimiento. Para ello es necesario haber destinado al menos la mitad de los ingresos que no tuviesen la consideración de inembargables.

La solicitud de exoneración se dará traslado a los acreedores personados en el concurso y al Administrador Concursal. En el periodo establecido por la ley los acreedores podrán presentar alegaciones lo que consideren conveniente. Si éstos muestran su conformidad o no se oponen, el Juez mediante un auto concederá, con carácter provisional el beneficio de exoneración de deudas no satisfechas.

La Ley de segunda oportunidad establece que solo cabrá oposición al beneficio por el incumplimiento de alguno de los requisitos señalados. Asimismo, durante los cinco años siguientes, los acreedores podrán solicitar la revocación de este beneficio, en los siguientes casos:

  1. Si el concurso se declarase culpable, o el deudor fuera condenado en sentencia firme por un delito contra el patrimonio.
  2. Si el deudor incumple la obligación de pago de las deudas no exoneradas (créditos contra la masa o privilegiados).
  3. Si el deudor mejorase sustancialmente su situación económica. En cuyo caso pudiera pagar todas las deudas pendientes sin detrimento de sus obligaciones de alimentos
  4. Si el deudor hubiese ocultado ingresos, bienes o derechos.

Una vez transcurrido el pazo de cinco años referido, el juez del concurso declarará definitiva la exoneración de deudas. En aplicación de lo dispuesto en la Ley de Segunda Oportunidad.

  • Descripción de la actividad que realiza.
  • Establecimientos y explotaciones del negocio.
  • Causas de la insolvencia
  • Certificado de empadronamiento (6 meses mínimo).
  • Certificado de antecedentes penales.
  • Certificado de nacimiento.
  • Certificado de matrimonio/Divorcio.
  • Declaraciones o certificados de la Renta de los últimos 4 años.
  • Lista con la plantilla de los trabajadores y libro del personal.
  • Justificantes de pago de cuotas de la Seguridad Social del último año.
  • Copia de las Escrituras de Propiedad de los bienes inmuebles y nota simple.
  • Copia de escritura de la que resulte la titularidad de participaciones sociales.
  • Permisos de circulación de vehículos.
  • Certificados bancarios donde conste las cuentas bancarias de las que sea titular.
  • Copia simple de las de las escrituras de hipoteca.
  • Certificado de dominio y cargas hipotecarias.
  • Copia de los contratos en vigor:
    • Pólizas bancarias.
    • Contratos de préstamo.
    • Contratos de alquiler.
    • Contratos de suministro, luz, agua, teléfono, seguros, etc.
  • Contabilidad actualizada en caso de estar obligado a su llevanza.
  • Cuentas Anuales de los tres últimos ejercicios depositadas en el Registro Mercantil, en el caso de estar obligado a su depósito.
  • Estados financieros trimestrales desde la fecha de cierre de las últimas cuentas anuales depositadas en el Registro Mercantil, en el caso de estar obligado a la llevanza de la contabilidad.
  • Declaraciones y autoliquidaciones tributarias presentadas en los últimos tres años.

¿QUIERES QUE TE AYUDEMOS CON TEL PROCEDIMIENTO DE LA LEY DE SEGUNDA OPORTUNIDAD?